La importancia de la obesidad y su tratamiento.

Presentan obesidad las personas con un índice de masa corporal (IMC) mayor o igual a 30 kg/mt2 debido a un aumento del tejido adiposo (graso) del cuerpo. Se puede calcular el IMC de modo práctico si a su peso en kilogramos lo divide por el cuadrado de su estatura expresada en metros ( IMC= peso/estatura al cuadrado). Por ejemplo si el peso de una persona con exceso de tejido graso es de 77 kg y su estatura de 1,6 metros, su IMC es de 30. Si ese índice se encuentra entre 25 y 29,9 significa que la persona tiene sobrepeso.


La obesidad es una enfermedad en expansión que está incrementando su prevalencia en adultos , adolescentes y niños y es considerada en la actualidad una epidemia mundial. La misma se asocia con un incremento significativo de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, aumento de los niveles sanguíneos de colesterol y triglicéridos (dislipidemia), enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, hígado graso (esteatosis hepática), apneas del sueño y cáncer. Así mismo se asocia con un aumento en la mortalidad de quienes la presentan.


Con frecuencia esta la obesidad lleva a importantes limitaciones para realizar diferentes actividades de la vida diaria debido a dolores articulares crónicos, lumbalgia crónica, fatiga y cansancio, y sensación de falta de aire ante el esfuerzo físico, si bien estos síntomas pueden deberse a otras afecciones concomitantes o intercurrentes que pueden ser graves. Sumado a lo anterior se ve afectada su esfera psicosocial.


Los pacientes deben bajar de peso con una participación activa y requieren un abordaje terapéutico de modo integral e interdiscipinario por el equipo de salud.


La obesidad es una enfermedad crónica de carácter multifactorial donde un abordaje psicológico es fundamental, donde su principal objetivo es ayudar al paciente a modificar sus hábitos alimenticios y promover un estilo de vida saludable, posibilitando el registro de las emociones que derivan en conductas negativas y/o poco saludables.


Por otro lado, el tratamiento también apunta a trabajar aquellos factores psicológicos que suelen estar asociados a la obesidad tales como ansiedad, estrés, depresión y la baja autoestima.


Desde el área de nutrición, lo más importante desde un principio es que el paciente comience a reconocer e incorporar hábitos alimentarios saludables, es decir, identificar alimentos de buena calidad nutricional, el número de comidas diarias a respetar en horarios y cantidades, realizar actividad física y mantener un buen estado de hidratación asi como el descanso adecuado.


Estos son hábitos que al ser incorporados, posibilitarán que el paciente se encamine a un plan exitoso que ayudará, entre otras cosas a reducir y en muchos casos eliminar o remitir factores de riesgo asociados a la obesidad y acercarse gradualmente a un peso saludable.

Equipo profesional de C.E.M.I.P. -Centro de Medicina Interna y Preventiva, Punta Mogotes.

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