Mazamorra: un alimento nutritivo, económico y saludable

Por José Olarce*

Hasta finales del siglo XIX y principios del XX, la mazamorra fue un postre tradicional muy popular en la Argentina. Se la consumía con leche y quienes podían, le agregaban vainilla, canela o dulce de leche. Y en muchos casos el maíz blanco pisado a mortero que se usaba para preparar mazamorra, también se consumía solo en forma de plato salado, algo así como un locro bien pobre. Es que en la cocina criolla de la Argentina la carne traída por los europeos y el maíz heredado de los pueblos preexistentes a la colonia, conformaron la base de la dieta rural y en muchos casos, fueron los únicos alimentos que estos pueblos fronterizos consumieron durante siglos.

 Con las grandes oleadas migratorias que tuvieron lugar en la Argentina desde el último cuarto del siglo XIX las costumbres culinarias de los inmigrantes (en su mayoría europeos) cambiaron radicalmente los hábitos gastronómicos de los argentinos. Y como parte de ese cambio cultural, en las zonas urbanas la mazamorra pasó a ser una simpática leyenda que cada 25 de Mayo, una negrita sin dientes ofrecía en el patio de las escuelas.

 Hoy redescubrir este alimento significa incorporar un plato sencillo, económico y altamente nutritivo utilizando un cereal que inclusive se puede cultivar en una huerta doméstica. Si no queremos consumir leche de vaca, la mazamorra puede ser preparada con leche de almendras, soja o quinoa. Y en lugar de azúcar blanca se puede endulzar con azúcar rubia, miel o mascabo (azúcar integral).

El maíz ha sido el alimento base de miles de generaciones de incas, aztecas y mayas que supieron crecer sanos y fuertes viviendo en armonía con su ambiente. Hoy consumirlo es aprovechar parte de esa enorme sabiduría. No olvidemos que a pesar de su simpleza, la tecnología agrícola de esos pueblos todavía no ha sido superada.

A continuación, les dejo el link con el video, para que puedan preparar este plato delicioso y nutritivo.

*José Olarce es cocinero vegetariano, practicante de budismo zen y autor de varios libros, entre otros: Tai Chi: Energía Armonizada (Ed. Unicornio 1993), Cocina Integral: Alimentación Natural para una Vida Saludable (Ed. Unicornio 2000), Campanas de Viento (Ed. Unicornio 2016) y La Cocina Saludable del Mundo (Ed. Unicornio 2017).

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