Espacios públicos, un derecho humano emergente

Desde hace varios años el Colectivo Faro de la Memoria tiene presencia activa en distintos frentes de defensa de los espacios públicos.

Karina Huarte representa al Colectivo, es una de las caras visibles en los conflictos por los espacios públicos  que van surgiendo casi a diario en nuestra ciudad.  Ella es considerada una palabra autorizada en este tema por su conocimiento, investigación y denuncia.

Conversamos con Karina para conocer la mirada del Colectivo Faro de la Memoria, organización que es referente en la defensa y promoción de los Derechos Humanos y uno de los principales actores en la lucha por la apertura del Espacio Faro la Memoria, ex Centro Clandestino de Detención ESIM.

Lo  primero que nos aclara es que cuenta con el mandato y respaldo del Colectivo, y luego respondiendo a nuestra pregunta  nos dice que “en el Colectivo Faro de la Memoria trabajamos  los espacios públicos desde el concepto de derecho humano emergente”.

“Se consideran “emergentes”  a aquellos derechos que surgen a través de la lucha y la reivindicación de la sociedad civil,  para que se reformulen o se creen nuevos derechos”.

“El derecho al espacio público ya existe, lo que queremos es que se vea desde esta perspectiva,  como ya sucede en otros países de Latinoamérica donde se ha legislado para su resguardo”.

“Ante la pregunta de cuál es el concepto de espacio público, nos responde que “se trata de un lugar abierto y público,  todo lo contrario a privado, exclusivo, cerrado. Tiene que ser un lugar donde uno, como parte de la sociedad, puede expresarse.  Es un lugar para compartir, y que nos encuentra tal cual somos, no importa la  billetera, ni la ideología, es para todos, pero requiere la tolerancia, la comprensión de esa expresión”. 

“Es un lugar donde uno se encuentra con otros integrantes de la sociedad, donde disfruta y goza pero también es un lugar de derechos que te habilitan a la recreación, al esparcimiento, a la creación artística”.

En relación a esto, hablamos del hecho que generó gran revuelo en la ciudad y tuvo alcance nacional, cuando un grupo de artistas realizaron una pintada con la imagen de Néstor en la rambla, le preguntamos qué lectura hacen de este tema.

“Es una muestra de que no estamos comprendiendo, como sociedad, lo que es el espacio público”  Ya el año pasado con una artista francesa se había hecho una obra con la misma pintura efímera en ese espacio y todo el mundo aplaudió.  Incluso se divulgó e invitó a la gente a concurrir porque se iba a hacer una intervención en la plazoleta Alte. Brown. En unos días se borro y no pasó nada”

“Pero en esta oportunidad  tuvo una trascendencia desproporcionada y negativa, al punto que vimos la foto de una funcionaria, limpiando de rodillas las manchas que seguramente desaparecerían en algunos días con la lluvia. En este caso lo que molestó es el arte popular, lo que se representó, la figura de Néstor por lo que significa en el recuerdo de la gente”.  

“Lo claro es que hubo una intolerancia a la expresión de un sector de la sociedad en un espacio público. Todos tenemos derecho a  expresarnos, no sólo una artista francesa. Seamos coherentes y respetuosos de los expresiones de los otros”.

“Otro argumento que se usó es que se trata de un espacio considerado patrimonio de la ciudad, sin embargo no tiene ningún mantenimiento, está abandonado. El estado no se está haciendo cargo de ese patrimonio”.

Pasamos al tema de la Plaza del Agua, otro espacio público que requirió de la intervención de la comunidad para evitar la privatización, ya que el municipio quiere entregar ese lugar a la Wam Entertainment Company S.A, vinculada al grupo Clarín. Allí también está presente el Colectivo Faro de la Memoria.

“Se quiere dar una concesión de 15 años, con una importante flexibilidad sobre las tasas de publicidad que se generen. Acá también estamos hablando de un espacio que por ordenanza del 2008, es patrimonio arquitectónico y patrimonio ambiental protegido”.

“Hay que tener en cuenta que el salón de la Plaza del Agua ha permitido hacer ciertos eventos que no se pueden hacer en otros espacios de Mar del Plata, como la feria del libro infantil, ferias de modas, eventos a beneficio, funciones de circo. No tenemos otro lugar con esas características”.

El año pasado no prosperó la privatización porque muchos sectores se opusieron. Ahora le hicieron una renovación y lo presentaron otra vez a través del ejecutivo. En ese momento  expresamos la necesidad de que la gestión cultural del municipio se haga cargo del espacio con una agenda abierta que podamos llenar con contenido local, porque nuestros artistas no tienen muchos espacios para trabajar, y si se privatiza son ellos los que deciden qué eventos programar”.

Por último le pedimos que nos cuente cuál es la situación en  playas del sur y Reserva Forestal.

“El 1º de noviembre empiezan a trabajar los guardavidas por lo que ya se habilita el acceso de la gente a las playas con la seguridad necesaria, pero todavía no hay un protocolo  para playas públicas, aunque sí se presento el de privadas y UTF”.

Huarte también destaca  el trabajo de  guardavidas de la UGA “que siempre han trabajado en la zona Reserva Forestal con un ojo en el mar y otro en las escaleras porque cuando hay una accidentado al primero que acuden es al guardavidas”.

“Cuando hablamos de playa pública nos referimos a Serena,  Acantilados, San Jacinto,  Verde Mundo, o  playa Alfar que aunque parezca privada es pública. En el sur tenemos una situación particular porque tenemos un privado en medio del sector público,  pero en realidad las playas marítimas son todas públicas, lo dice el código civil en art235 inc b que habla de playas públicas como bien público estatal”.

Aunque  en Mar del Plata también hay playas públicas que se convierten en privadas por la costumbre, como en Unidades Turísticas Fiscales concesionadas que si no se contrata una carpa no permiten transitar ni bajar a la playa. O bien, llenan de sombrillas del mismo balneario los sectores que deberían estar liberados para uso público.

“Desde el Colectivo Faro de la Memoria hicimos varias denuncias por destrucción de médanos con maquinas, en Alfar, Verde Mundo y Luna Roja. Las bajadas están deplorables,  se rompió una escalera en Acantilados, nos va a costar mucho bajar a las playas este verano si el municipio no cambia las condiciones, pero con el abandono tienen un fundamento para privatizar,  aunque muy pobre porque demuestra la inoperancia del municipio para trabajar sobre esos espacios”.

“Si organizaciones comunitarias como la Asamblea de Acantilados por los Espacios Públicos o Verde Mundo, o la Asociación Vecinal de Fomento de Serena o el Colectivo Faro de la Memoria pueden agarrar palas, maderas y armar una bajada para tratar de que su comuna pueda acceder a disfrutar ¿cómo es que no lo puede hacer el gobierno municipal?”.

“Además no se cumplen ordenanzas vigentes como la prohibición de estacionar del lado del Acantilado, que es patrimonio  arqueológico.  Tiene tantas condiciones la Reserva Forestal para ser cuidada y disfrutada, sin embargo está negada a la población por un “padrinazgo” por el que se la entrega en guarda al sector privado para su mantenimiento pero resulta que nos encontramos con máquinas rompiendo médanos y deforestando…”.

“Necesitamos  que se contemplen los deseos de la comunidad para estos espacios. Tenemos 47km de playa en Gral. Pueyrredon ¿No es hora de que tengamos playas abiertas libres y sin unidades de sombra? ¿No es suficiente con todos los sectores ocupados por los privados para hacer sus negocios? El estado tiene que hacerse cargo, escuchar a la comunidad, controlar y dejar zonas libres para la gente que prefiero ese tipo de playas.

“Tampoco tenemos guardaparques en toda la zona lindera a las playas públicas y hemos sido defensores de ese sector con las herramientas que tenemos para denunciar y poder trabajar, nunca atropellamos derechos de otras personas, estamos defendiendo bienes comunes y tenemos, como ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires, la obligación de hacerlo porque nuestra constitución dice que ante cualquier daño ambiental debemos defenderlo y denunciarlo. Es lo que venimos haciendo desde el Colectivo Faro de la Memoria con otras organizaciones del sur.

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