José Olarce: Y un día, volvimos a cocinar en casa

Una de las actividades que más creció durante la cuarentena, ha sido el hábito de cocinar en casa. El aislamiento nos ha obligado a buscar actividades para hacer en el hogar y la cocina, una práctica esencial, se convirtió, en muchos casos, en una opción hedonista.

Gente que rara vez cocinaba, hoy se interesa por una actividad que es, literalmente, tan antigua como el fuego.

Y entre todo lo que se cocina en esta circunstancia tan particular, destaca la repostería.

Tal vez porque lo dulce ayude a calmar la ansiedad o porque la merienda se comparta más con los chicos, la repostería ha liberado al cocinero o cocinera que todos llevamos dentro.

Por eso hoy quiero compartir en esta nota, algunas de las ventajas que tiene incorporar la repostería saludable.

Aclarando que el concepto saludable es por supuesto relativo. Hoy es tan grande la oferta de “cosas saludables” y tanta la información que circula, que creo es necesario aclararlo. Lo que para algunos es saludable, para otros es probable que no lo sea. Y siempre vamos a encontrar alguien que tenga una receta aún más saludable para ofrecer. En un mundo donde lo único realmente absoluto es lo relativo, nadie puede afirmar tener una respuesta absoluta.

A diferencia de la repostería tradicional, la repostería saludable tiene, desde el punto de vista de la salud, algunas ventajas.

En primer lugar, hay que destacar la presencia de la harina integral, que por su carácter de íntegra o completa, nos aporta una cuota importante de fibra, que la harina blanca no tiene. Su contenido natural en minerales y vitaminas, suma micronutrientes que, al degradarla para hacer harina blanca, desaparecen con el salvado y el germen, dos componentes que se separan en el proceso de “blanqueado”.

Los hidratos de carbono de la harina integral son complejos, lo cual se traduce en glucógeno: una sustancia de reserva que se deposita en el hígado y en ciertos tejidos, convirtiéndose en glucosa sólo en la medida que el organismo lo requiere.

Tanto la fibra como los carbohidratos complejos ayudan a mantener estable los niveles de glucosa. Y la fibra, además, mantiene limpios los intestinos al acelerar el tránsito intestinal y así evitar las adherencias. También ayuda a reducir el colesterol y es aliada en la lucha contra la obesidad.

El azúcar integral o mascabo, sin dejar de ser un disacárido, aporta una pequeña cantidad de nutrientes que el azúcar blanco ya no tiene.

La miel es una fuente muy valiosa de micronutrientes y oligoelementos.

La utilización de frutos como nueces, almendras y maníes aportan proteínas, grasas saludables, carbohidratos, minerales y vitaminas fundamentales.

El empleo de semillas también representa un aporte extra de nutrientes muy valiosos.

El uso de avena arrollada, con su riqueza en fibra soluble y su aporte de minerales y proteínas, es una opción muy recomendada.

La harina de algarroba, con su aporte de vitaminas y azúcares naturales, puede ser un buen sucedáneo del chocolate.

La zanahoria rallada nos puede aportar una cuota importante de betacaroteno y fibra, dándole también humedad a tortas y budines.

El uso de ralladura de limón como saborizante aporta vitamina C.

El empleo de melaza, un nutritivo humectante natural, aporta hierro, magnesio y una cantidad superlativa de calcio.

Si no queremos usar leche, la leche de soja la reemplaza perfectamente. Y si tampoco queremos usar huevos, hay productos de repostería que no los necesitan.

Consumida con moderación, la repostería integral contribuye a una alimentación completa y saludable, convirtiéndose en una parte importante de la dieta.

En algunos casos, una porción de esta repostería se vuelve nutricionalmente tan valiosa como un buen plato de comida. Es decir, es mucho más que algo dulce y rico.

Esta forma de repostería hace que nuestros desayunos y meriendas, puedan ser tan nutritivos como nuestras cenas y almuerzos.

Reemplazando elementos como manteca, dulce de leche, azúcar y harina blanca, grasas, dulces industriales y productos artificiales de fantasía por aceite vegetal, miel, harina integral, azúcar mascabo, frutos secos, semillas y frutas, podemos preparar una repostería nutritiva y aliada de la salud, sin dejar de ser sabrosa.

A continuación, les dejo el Link con un vídeo donde explicó cómo preparar brownies de algarroba, una alternativa ideal a la hora de incorporar repostería saludable, usando una receta tradicional, rápida y fácil de preparar.

*Autor del libro: Repostería Integral, una alternativa rica y saludable (Ed.Unicornio 2016)

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